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Eres como la naranja
Y eres como la naranja
con los colores por fuera;
si quieres tener amores,
pídele a Dios que me muera.
Y en esa cárcel de Puebla
preso se quedó un amigo
por un dichito que andaba:
aquí traigo y no les pido.
Si les pido, no me den,
porque si me dan les digo:
¡muchachas engrandecidas,
cómo no se van conmigo!
Me he de comer una lima
de los limares de Puebla,
y he de seguir con mi idea
aunque a mi tierra no vuelva.
Me he de comer un durazno
desde la raíz hasta el hueso;
no le hace que sea trigueña,
será mi gusto y por eso.