Acervo Cardenche › Cancionero › Corridos
Pancho y Marcelino Delgado
Año de mil novecientos,
fue en mil novecientos dos,
voy a cantar la tragedia
de la ciudad de Torreón.
La cuestión fue entre la chuza,
donde no podían pelear;
se salieron de las carpas
para poderse tirar.
Se fueron toda una calle
echando fuego cerrado,
y un policía les gritaba:
—Es Marcelino Delgado.
Vinieron los policías
hablándoles con palabras,
que se dieran por bien presos
y que rindieran las armas.
Pancho le dijo a Delgado,
como él tenía corazón,
que le daban competencia
a todito Torreón.
Pancho le dice a Delgado:
—No te dejes, compañero,
no dejes de echarles tiros,
ya que mi arma no da fuego.
Le dieron un tiro a Pancho
donde ya no pudo andar;
lograron asegurarlo
que nunca los del Central.
Pancho la tiró a correr
con la dirección a la vía;
la desgracia que éste tuvo,
que lo entregó un cargador.
Vuela, vuela, palomita,
a la cumbre de un granado;
anda a ver a Pancho Hernández
y a Marcelino Delgado.